
Una vez que se comprende que todo lo que pasa tiene su lado bueno, incluso las cosas o experiencias más desagradables, es mucho más sencillo desarrollar una actitud positiva ante la vida. Para poder apreciar las cosas buenas que nos ocurren, es necesario que también experimentemos lo opuesto y seamos capaces de aprender de esas experiencias.
La virtud de ver lo positivo aún en medio de las tragedias o desdichas es poco usual, pero no imposible de desarrollar. Esta cualidad tiene numerosas ventajas, las cuales no deben dejarse pasar por alto ya que son altamente benéficas.
Dejarás de sólo quejarte, podrás ver y aprovechar los mejores aspectos de las situaciones.
No te dejarás derrotar y perder dentro de una situación negativa porque no te resistirás a ella. Cuando nos resistimos a algo, esto persiste. Es mejor ponerse en acción y dejarla atrás lo antes posible.
Conocerás y aceptarás mejor las emociones que experimentes. Si estás triste, vivirás plenamente tu tristeza hasta que por sí sola termine, así evitarás que te persiga constantemente durante gran parte de tu vida. Lo mismo ocurrirá con otras emociones: gozarás inmensamente tu felicidad, o experimentarás y canalizarás tu enojo en el momento.
No te detendrás demasiado analizando los acontecimientos, tampoco te cuestionarás por qué te ocurrieron. La vida es así, sólo ocurre y no es conveniente que una situación nos paralice, lo mejor es aceptarla y dejarla que se desarrolle. Todo suceso forma parte del crecimiento individual, todo es una lección sumamente valiosa si somos capaces de apreciarlo. Sin las lecciones que nos dan las situaciones negativas, no valoraríamos correctamente las situaciones positivas. La vida nos hace aprender de muy diversas maneras.
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Muchas veces, los acontecimientos negativos en nuestras vidas nos cobran un alto precio emocional y/o material, pero el hecho de sobrevivir a las crisis infunde una nueva y más sólida seguridad en uno mismo y en nuestras capacidades. Cuando nos enfrentamos a una reconstrucción, a cualquier escala, personal o incluso empresarial, tenemos la oportunidad invaluable de fortalecer áreas que habíamos notado que necesitaban cambios y mejoras. Tenemos la oportunidad de reiniciar con bases más sólidas y experiencia que no habríamos obtenido de no ser por una tragedia.
Tanto si decidimos ser más positivos y ver lo bueno de las cosas, como si decidimos no hacerlo, no podemos dejar de tomar en cuenta que las personas optimistas tienden a ser más felices y más exitosas, probablemente se deba a que aprovechan mejor las lecciones que les envía la vida. Eso es algo que hay que reflexionar. Tal vez sea hora de comenzar a ver lo bueno en todo lo que nos parece malo, podría ser un nuevo reto personal que desembocará en una más clara apreciación de los regalos de la vida.
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